Entrada publicada originalmente en octubre 17 de 2016 con la participación de Manuel Díaz.

Somos tres autistas de habla hispana y también tenemos el privilegio de hablar inglés. Esto nos ha permitido informarnos y recibir apoyo de varias comunidades neurodivergentes, los verdaderos expertos, cuyo apoyo ha sido clave en el desarrollo de un entendimiento no patológico sobre nuestros diferentes estilos neurocognitivos. En nuestra experiencia personal, como académicos e investigadores autistas, hemos observado que el tipo de información y literatura imperante en países de habla hispana corresponde al paradigma de la patología. Este paradigma indica que el autismo es una enfermedad o un desorden, y que el ser autista es una tragedia médica; y por lo tanto, se debe buscar una cura y/o ‘entrenar’ a las personas autistas a que no lo parezcan bajo ninguna circunstancia. Esto se ha (mal)logrado mediante el uso de intervenciones invasivas y abusivas – erróneamente consideradas ‘terapias’ por muchos de los llamados ‘expertos’ que las utilizan.
Existe por otro lado el Paradigma de la Neurodiversidad. Dicho paradigma, definido muy claramente por Nick Walker aquí , nos invita a pensar en el autismo de una manera diferente. Por medio de las enseñanzas del paradigma de la neurodiversidad, hemos entendido y aprendido a celebrar el hecho de que el autismo conlleva un estilo cognitivo muy valioso, al igual que único y creativo. De manera similar, desde la perspectiva del Movimiento de la Neurodiversidad, también definido por Walker en el artículo enlazado anteriormente, somos activistas, que al estar también vinculados con el movimiento global de la justicia por la discapacidad, buscamos visibilizar nuestro derecho a ser auténticamente autistas.

Ser auténticamente autistas significa sentirnos cómodos y felices cuando el mundo exterior valida y sobretodo respeta nuestras necesidades sensoriales; incluyendo la libre expresión de nuestros movimientos psicosomáticos: balancearnos, repetir rutinas, contar, y emitir ciertos sonidos, entre otras formas de auto estímulo. Ser auténticamente autista significa vivir una vida digna libre de estigma y exclusión social al presentarnos al mundo como somos, sin filtros.

Vemos el capacitismo en la sociedad que nos rodea; al igual, observamos la internalización de nuestro propio capacitismo aprendido. Es por ello por lo que queremos visibilizar este doble fenómeno y crear ambientes y espacios donde las personas autistas podamos ser nosotros mismos sin tapujos, y sin necesidad de disimular nuestra neurodivergencia.

Motivados por lo que hemos aprendido en nuestras discusiones y amistades con autistas anglohablantes, queremos modelar y ayudar a construir espacios seguros dónde podamos ser nosotros mismos, y dónde podamos promover la idea de que quiénes somos es de gran valor para el desarrollo de formas de vida más justas e interdependientes. Es nuestra creencia y nuestra política de vida, que el autismo forma parte intrínseca de nuestra identidad; no es un accesorio que “se tiene”. Por lo tanto, afirmamos que el autismo no es algo por lo que debamos luchar por superar o disimular, ya que es parte de todo nuestro ser; con sus ventajas y sus dificultades.

Este tipo de afirmación no la hemos encontrado en grupos de apoyo y discusión en nuestra lengua materna. Por el contrario, hemos encontrado grupos de padres que sienten que sus vidas se han convertido en una tragedia al traer al mundo a un niño autista y que se dedican a la búsqueda incesante de curas, y que por consecuente contribuyen a borrar las experiencias vividas de adultos autistas que no se asemejan a sus pequeños hijos. Hemos encontrado también grupos de Asperger’s supremacistas y racistas, al igual que grupos con buenas intenciones pero con mucho capacitismo interiorizado donde aún se usa comunmente el lenguaje de la patología. No hemos encontrado lo que por el privilegio de saber inglés hemos recibido de personas auténticamente autistas y por eso queremos crear este espacio para autistas de lengua hispana y otras personas con interés en el paradigma de la neurodiversidad en Latinoamérica.

Ser personas de habla hispana, criadas en países de habla hispana, sin duda tiene un enorme impacto en nuestra neurodivergencia. Esto se debe a varios factores de tipo sociocultural y familiar, al igual que institucional. Por ejemplo, el diagnóstico para el autismo en nuestros países está basado en observaciones sobre el ‘comportamiento’ de niños (varones) la mayoría blancos de familias de clase media. La neurodivergencia se manifiesta de manera diferente a través de las distintas sociedades, culturas y circunstancias individuales; y ese es un hecho antropológico a tener muy en cuenta en el estudio de la creación de taxonomías patológicas en diferentes zonas geográficas. A nuestro parecer y al haber vivido esta experiencia, podemos testimoniar que muchos países de habla hispana aun conservan estigmas culturales y actitudes extremadamente capacitistas hacia la neurodivergencia. Por consiguiente, se cree mejor ignorar el hecho de que las patologías son a largos rasgos construcciones culturales, y no escencialismos o estados ‘naturales’ del ser. En consecuencia con lo anterior, una de nuestras metas con esta bitácora es proveer materiales y escritos que contribuyan a visibilizar el modelo educativo de la neurodiversidad empezando en nuestros propios países de origen, México y Colombia.

Finalmente, creemos que el crear más materiales conjuntos y hacerlos disponibles en español podría hacer una gran diferencia en la vida de personas autistas y neurodivergentes de habla hispana que al verse reflejadas en nuestras experiencias y nuestros escritos, puedan avanzar hacia su propio reconocimiento y aceptación y así abogar por su liberación personal y social.